Un negocio de temporada se juega el año en unas pocas semanas, y buena parte de las visitas de su web llegan desde el móvil, de gente que está decidiendo en ese momento. Esto es lo que esa persona tiene que ver sin bajar la pantalla.
1. Qué eres y dónde estás
Restaurante, hotel rural, escuela de esquí, taller. Con el pueblo al lado. Parece obvio y es lo que más falta: quien llega desde Google no siempre sabe en qué web ha entrado.
2. Si estás abierto, y hasta cuándo
En un valle con temporada, «abierto» no es un dato fijo. Las fechas de apertura y cierre, arriba y en texto, no en un cartel dentro de una foto. Un buscador no lee las fotos.
3. El teléfono, tocable
Un número que se marca con un toque, no una imagen ni un texto que hay que copiar. En un negocio local, la llamada convierte mucho más que un formulario.
4. El botón de reservar
Uno solo, visible sin buscarlo, con la palabra que usa el cliente: reservar mesa, reservar habitación, pedir cita. Si el motor de reservas está en otro sitio, el botón lleva ahí directamente.
5. Una idea del precio
No hace falta la carta entera ni la tarifa completa. Un rango orienta y filtra: quien llama sabiendo lo que cuesta llama para contratar, no para preguntar cuánto vale.
6. Cómo llegar
Dirección, mapa y una referencia que se entienda desde la carretera. En invierno, además, si hay aparcamiento y si la pista está abierta.
7. En qué idiomas atiendes
Aquí el cliente puede llegar en catalán, en castellano o en francés. Decir en qué idiomas se le va a atender quita una duda antes de que la formule.
Cómo comprobarlo en dos minutos
Abre tu web en el móvil, sin ampliar y sin desplazarte. Lo que se ve en esa primera pantalla es tu web para la mayoría de la gente. Si falta alguna de las siete, ya sabes qué toca. Nosotros lo arreglamos al hacer el diseño web, pero varias se corrigen sin rehacer nada.